Buenas noches a todos.
Llegar a esta décimo primera edición del Festival Internacional de Cortometrajes Minuto del Agua no es solo cumplir un año más en el calendario; representa más de una década de constancia, pasión y compromiso ininterrumpido con la protección de nuestro recurso más valioso: el agua.
Hoy nos encontramos en un punto de inflexión donde ya no podemos mirar hacia otro lado. El cambio climático está haciendo estragos en el planeta entero, y de manera cruda en nuestra República Dominicana. Vivimos bajo la amenaza constante de fenómenos extremos producto de la inconsciencia acumulada de seres humanos que insisten en contaminar y envenenar nuestras fuentes hidrográficas. En nuestras ciudades, toneladas de plásticos y residuos sólidos son vertidos a diario sin piedad en calles, ríos y cañadas. Es una realidad alarmante: pareciera que dependemos de la magnificencia del universo, que con la furia de grandes tormentas y huracanes viene a limpiar los desastres de nuestra irresponsabilidad urbana, pues de lo contrario, estaríamos condenados a vivir literalmente sobre la basura que nosotros mismos generamos.
Esta crisis ambiental nos demuestra que no hay más tiempo para la indiferencia. Cada evento climático que nos sacude debe recordarnos que la naturaleza no es un vertedero y que la preservación del agua no es un lujo, sino una garantía de supervivencia. Es precisamente ante este escenario devastador donde el arte y el cine cobran una fuerza urgente: necesitamos historias que despierten conciencias, que sacudan mentes y que detengan la destrucción antes de que sea demasiado tarde.
Por eso, este impacto y esta lucha no habrían sido posibles en solitario. Hoy queremos expresar nuestra más profunda gratitud a todos y cada uno de nuestros patrocinadores y aliados estratégicos. A instituciones como la DGCINE, Caribbean Cinemas, Fundación Popular, Banreservas, Induveca, el Indrhi y Egehid; a nuestros medios aliados como RTVD y, de manera muy especial, a las cadenas de televisión por cable regional de todo el país. Gracias a su apoyo incondicional, el talento de nuestros realizadores y el mensaje educativo de cada cortometraje no se quedan entre estas cuatro paredes, sino que viajan y llegan a cada rincón de la República Dominicana.
Asimismo, nos llena de inmensa alegría ver florecer el programa Jóvenes Embajadores del Agua, junto a aliados como la Comisión Nacional Dominicana para la UNESCO, el Colegio Babeque y el Club de Jóvenes de la UNESCO. La juventud siempre ha sido y seguirá siendo el verdadero motor que nos mueve a transformar el presente y asegurar el futuro. Ver la pasión con la que estos jóvenes asumen la causa ambiental nos confirma que el esfuerzo vale la pena.
Gracias a cada empresa, institución, jurado y equipo técnico que hace posible esta gran fiesta del cine y la sostenibilidad. Sigamos unidos, demostrando que a través del arte y la conciencia, cada gota cuenta.
¡Muchísimas gracias y bienvenidos a esta gran noche!